
Caminando entre montañas
que obstaculizan mi mirar,
largos caminos pedregosos
que endurecen mi caminar.
El tiempo es agobiante
pues decide no parar,
y la lluvia le acompaña
durante todo mi caminar.
A mi derecha veo hierva,
a mi izquierda veo el mar,
y junto a mí veo a una chica
que me ayuda a continuar.
No hay nada imposible,
ni que no pueda superar,;
no hay nada difícil,
su solución ha de llegar.
No es un camino fácil
pues se necesita pensar,
valorar las decisiones
que deberás tomar.
Es un camino duro
que cualquier día acabará,
si vas acompañado
más cómodo será.
Unos días atrás
la suerte me sonrió,
con una acompañante
para mi corazón.
Está siempre a mi lado,
no me permite caer,
me ayuda a mirar al frente
sin miedo alguno tener.
Es un camino pesado
que lleva a la tranquilidad,
sendero puro y plano,
donde se escucha el respirar.
Como bien dijo Manrique
es un río que va al mar;
es una tormenta que cesa
tras años de caminar...
Mikel.